«Los niños en el campo, con ojos de asombro, descubren el mundo, y aprenden a vivir.

Juegan y trabajan, con manos y con corazón, y van conociendo las estaciones, y su ritmo natural.

Aprenden a plantar, a cosechar, a cuidar, y a respetar la tierra, y su ciclo vital.                                           

Se amigan con la naturaleza, y con los animales, y descubren la belleza, en cada detalle.

La lluvia les enseña, a crecer y a renovarse, el sol les muestra, la importancia de la luz.

El viento les susurra, secretos y misterios, y la tierra les da, su sabiduría y su amor.

Así crecen los niños, en el campo y en la vida, con una conexión profunda, con la naturaleza y con ellos mismos.

Aprenden a vivir, en armonía y en equilibrio, y se convierten en guardianes, de la tierra y de su belleza.»    

ALFONSO ARRARTE